¿Cómo continuar?

Es el nombre de la exposición curada por Violeta Janeiro Alfageme en la que participé durante Setiembre y Octubre, a través de la web del Centro Cultural de España en Perú. Mostré el video “Almohadas para otros sueños”, hecho a partir de la instalación del mismo nombre con almohadas donde bordé a mano el poema “Llamado a algunos doctores” de José María Arguedas.

How to continue?
Online at Centro Cultural de España in Lima – https://exposiciones.ccelima.org/
September 4th – October 11th ,2020.

Participants:
Casa de la Cultura Andina en Madrid
Julia Codesido
Nicola Costantino
Luisa Fuentes Guaza
Tatiana Fuentes Sadowski
Elisa Fuenzalida y Jorge Vicario
Sandra Gamarra
Muriel Holguín
Natalia Iguiñiz
Violeta Janeiro Alfageme
Fernanda Laguna
Eliana Otta
María Ruido
The Underground Division (Helen Pritchard, Femke Snelting, Jara Rocha)
Jorge Villacorta

“How to continue if living has turned into discomfort, disease and challenge? Ecological exploitation, repression and destruction are the three great challenges faced by this question that puts lives at the center without renouncing their singularities.

Every Friday there is a new de-formation of the exhibition. Three to four works appear online, intersecting and getting mixed with other content emerged in conversations with the artists.

The works are not fixed, they can be moved to create short circuits, fortuitous encounters, accompaniments … that is the intention of a collage that is constantly reformulated to destabilize our gaze in the seek of another order, thus dismantling any fixed structure.


“¿Cómo continuar si vivir se ha convertido en malestar, enfermedad y desafío? La explotación, represión y destrucción ecológica, son los tres grandes retos que enfrenta esta pregunta que pone las vidas en el centro sin renunciar a sus singularides.

La exposición funciona desde la reagrupación y disolución de las obras, creando así experiencias a partir del encuentro y la relación de sus contenidos, que incorporan la lenta correspondencia mantenida con las artistas a lo largo de varios meses, proyectándose ésta en forma de imágenes, homenajes, textos y encuentros… que responden a un proceso vivo que incorpora la actual coyuntura.

Creamos un espacio web inestable y cambiante para desestabilizar nuestro punto de vista, procurando un tiempo para pararse y pensar de manera colectiva. ¿Cómo construir o encontrar una posición para que se produzca la reconfiguración de lo humano de acuerdo a las urgencias actuales? Si como dicen, estamos “enfermos de normalidad”, detengamos la realidad para pensar que lo que vivimos podría ser de otra manera.

Hemos puesto el sentido en el sujeto, un sujeto que es medida y centro de todas las cosas, y como tal, impone su identidad, mirando y entendiendo desde su sistema y percepción del mundo, anulando por ende las particularidades y especificidades de los otros. Casi cien años separan las pinturas que se muestran de Julia Codesido y Sandra Gamarra. Ambas artistas, responden a un arte, que lejos de cualquier ensimismamiento, toma posiciones y responde a su contexto. Ambas cuestionan las identidades venidas de occidente, identidades que demarcan un adentro y un afuera que se adapta a sus propios parámetros. Dice la tradición andina (que no personifica el saber en citas), que nunca somos los mismos, crecemos hacia dentro y hacia fuera, y que lo que tenemos delante, es el “ñawpaq pacha”, es decir, el pasado. Tanto Codesido como Gamarra, miran a un pasado, consciente de ser un pasado que como diría la socióloga y activista Silvia Rivera Cusicanqui, no llega a ser subsumido y superado, si no que se mantiene vivo en toda su complejidad.

Si contaminamos nuestras identidades, no podemos separarnos de los otros. Algo así debió ocurrirle a Jose María Arguedas. Para él, la obra indigenista de Codesido, bien podría ser “la obra más peruana y universal de toda la pintura indigenista y al mismo tiempo la del más puro valor estético”. Pero tenía claro que “el pueblo mestizo e indígena tendrá sus intérpretes propios, en la literatura y en música antes que en pintura. Será, un arte multitudinario en el cual el pueblo de ascendencia indígena se encontrará”. Eliana Otta revive uno de los poemas de Arguedas, Llamado a algunos doctores, para abrir paso al deseo que se forja de acuerdo a unas necesidades específicas, que son la insubordinación e irreductibilidad del “otro”, tal y como lo condensa uno de los versos que Eliana bordó sobre una de las fundas de almohada de su instalación: “No huyas de mí, doctor, acércate. Mírame bien, reconóceme. ¿Hasta cuándo he de esperarte?”.

Nicola Costantino reproduce la realidad a través de la performance. Nos la ofrece para su contemplación. La artista argentina le da la vuelta a una escena costumbrista de los años treinta, como es el posado de la “Boda de Don Julio Gadea, prefecto de Cuzco”. Se trata de una fotografía, obra maestra, tomada por Martín Chambi, quien supo resolver una imagen de conjunto con inteligencia a través de sus característicos juegos de luz y perspectiva. Travestir a sus protagonistas, y problematizar al conjunto de acompañantes, rompe con una cotidianidad propia de una sociedad jerarquizada, que responde a los dictados de lo que se consideraba (y se considera) normal. Ese sometimiento que lleva a la enajenación de los individuos, nos conduce a preguntarnos por aquello que queda oculto en la imagen de Chambi y que de alguna manera trasluce Costantino con su re-apropiación de aquella escena.

La obra de María Ruido da cuenta de ese afuera que se disuelve enfermo de normalidad. Una normalidad que homogeneiza y estandariza según los mandatos del último capitalismo que se ha asegurado posiciones en el adentro de todos nosotros, tan adentro que alcanza la subjetividad. “Estado de malestar” explora la capacidad de resistencia y transformación que hay en las “enfermedades” que produce el sistema. Por otro lado, la escritura inmediata, sin apenas una reflexión previa, se nos ofrece como una forma de subversión a cualquier orden preestablecido. La artista Fernanda Laguna, encuentra en su ejercicio la fórmula para salirse de toda lógica y derrotar la razón que impera en cualquier manifestación cultural. Una razón al servicio de los mecanismos de represión y obediencia. Como toda carta dirigida, escrita en el aquí y el ahora de la autora, su lectura traduce una intuición que se alinea con el más puro instinto animal, sopesada por la incertidumbre que caracteriza al ser humano, y que nos acompaña hasta el final de nuestros días.

Puestos a pensar en fórmulas y mecanismos para subvertir el orden, El colectivo The Underground Division, formado por Helen Pritchard, Femke Snelting y Jara Rocha, propone pensarse más allá -y/o más acá- del mundo vegetal y animal, es decir, lo que los expertos catalogan como vivo. El mineral –inerte, según la dicotomía científica–, también siente, o mejor dicho se resiente, padece, se nutre y reproduce (mundos, daños, formas, fuerzas). T.U.D., proponen un viaje literal al subsuelo para descodificar la tierra desde su cara B. Su punto de partida, su unidad mínima, son las piedras. En concreto y para esta exposición, han creado la octava amalgama (así llaman a cada una de las piezas que componen su serie), que consiste en una animación digital en torno al Conga, en la región de Cajamarca, y su proyecto minero de momento paralizado. En palabras de las propias artistas, entienden desde las tecnociencias trans*feministas a las “ROCAS como/con ‘cuerpos’ en un movimiento intencionado de alejamiento de las corpo-realidades somáticas de los individualmente llamados ‘humanos’. Este cambio permite al equipo indagar acerca de las materialidades inhumanas y cómo de importantes son al ‘hacer mundo’.”

Desmembrar la realidad y distinguir sus partes para reproducirlas, es también el método de trabajo de Natalia Iguiñiz, quien estudia y analiza nuestros hábitos y dependencias. Natalia lleva tiempo politizando – desde una perspectiva feminista -, el ámbito de lo íntimo y lo privado, somatizando los trastornos de aquellas políticas que permiten que unos cuerpos se impongan sobre otros. En esta ocasión, hablan cuerpos en confinamiento de mujeres cuyas labores de sustento y crianza se han intensificado por la actual crisis.

El film es la herramienta y medio de análisis en la obra de Tatiana Fuentes Sadowski, cuya mirada se origina en un ejercicio de abrstracción que juega con la distancia del observador. Tatiana amplía los acontecimientos (aparentemente) inútiles, aislando un movimiento o gesto, que ampliado nos lleva a una abstracción que permite la distancia o perspectiva para relacionarse con unos acontecimientos desde la afección que empodera. El duelo y la perdida, se resignifican en su trabajo para iniciar otras formas de aprendizaje y auto-conocimiento.

Las obras que aquí se muestras se originan en plena pandemia, visibilizando unos medios de producción condicionados por las restricciones y el confinamiento que ha desencadenado la COVID-19. Se trata de un proyecto que se articula desde una pregunta, y como tal, se ha originado y gestionado lentamente, de manera muy flexible con los tiempos, estados de ánimo y opiniones de todas las que participamos. ¿Cómo continuar?, en plena pandemia, ha resignificado aquellos trabajos en torno a unas urgencias que la COVID no ha hecho más que visibilizar, todavía más. Al mismo tiempo, esta pregunta de naturaleza reflexiva y disparadora, ha motivado reacciones que han dado pie a nuevas obras. Unas y otras, se problematizan y adquieren otros sentidos de la mano de una serie de documentos y encuentros que contribuyen a ese repensar de nuestros vínculos con los otros, con el otro, así como con las fuerzas que ha desatado nuestra especie, capaz de poner a su servicio los recursos naturales, sin atender a los ritmos circadianos que marcan nuestros ecosistemas. El constante ordenar y desordenar de las obras, se nos presenta como un gesto que crea experiencias desde los encuentros, en un intento por ir más allá de cualquier discurso formal que media y ordena un pensamiento de acuerdo a una estructura.

“Esculpir la rabia para politizar los malestares”
Encuentro en la red / 24 y 29 de septiembre a las 10h en Lima.

“La rabia es una herramienta legítima de denuncia ante las situaciones de opresión sistémica que vivimos. Un motor que activa la necesidad de narrar las desventajas y desprivilegios que nos atraviesan como parte de nuestro derecho fundamental a la movilización de los malestares como cuerpos que devenimos un acumulado histórico de negación y devaluación. Esculpir la rabia propone identificar focos de lucha inconclusos, antes de esta explosión vírica, que están anclados en nuestras experiencia encarnada que tenemos que seguir politizando al máximo para que no se disuelven en este nuevo escenario vital pandémico. ¿Cuales son los focos de las lucha reproductivas que no podemos dejar de empujar para evitar la intensificación de las explotaciones totalmente normalizadas sobre los cuerpos maternos?.

Tutelan los dos encuentros: Natalia Iguiñiz (artista plástica, docente y activista política peruana. En sus intervenciones en espacios públicos trató los temas de identidad de género, feminismo, derechos humanos y maternidad) y Luisa Fuentes Guaza (investigadora independiente sobre procesos de emancipación y desprendimiento en la práctica artística y curatorial, con especial atención a los activados desde Centro América. Además, es activista por una maternidad emancipada).

¿De dónde viene y hacia donde va el malestar?
Encuentro en la red / 7 de octubre a las 10h en Lima

La Covid-19 incrementa la brecha social y se ceba con los sectores más vulnerables. Organizamos un encuentro online para la reflexión y el análisis de la nueva cuestión social: el malestar y sus consecuentes patologías en los contextos de Argentina, España y Perú. Participan: María Ruido (Artista visual, investigadora y productora cultural en Madrid), Fernanda Laguna (artista visual, escritora, editora y curadora en Buenos Aires), y Jorge Villacorta (curador , crítico de arte con formación en genética en Lima)

Cada viernes se produce una nueva de-formación de la exposición. En línea aparecen tres o cuatro obras, que se cruzan y mezclan con otros contenidos que surgieron en conversación con las artistas.

Las obras no están fijas, se mueven para crear cortocircuitos, encuentros fortuitos, acompañamientos… esa es la intención del collage que se reformula constantemente para desestabilizar la mirada y procurar otro orden, desarticulando así cualquier estructura fija.